
Siento una calma peligrosa de madrugada de lunes;
nada afuera, todo adentro.
Que se desate una tormenta sería ruidoso,
inquietante, pero previsible.
Porque la calma que me rodea
no se va llenando lentamente de ruidos,
sino que se corta con la furia de algo que debe estallar,
y va a estallar.
Todo está en calma...
Hay puntos, momentos en la vida
tiempos muertos, improbables, insignificantes
que preceden hechos gigantescos.
La situación de calma
encaja en esos momentos.
Calmas largas o cortas, es igual;
suspendidas como burbujas,
silenciosas como miradas,
solitarias como plazas vacías...
De repente algo eléctrico,
una sensación de alboroto,
un grito en el medio de la nada.
Fue.

