
Hace unos día el mundo conocía la noticia: R.E.M. se había separado. Noticia triste pero previsible: nada dura para siempre; más cuando la ebullición de cada canción editada, de cada disco, se iba atenuando. Pero atención: que la obra no genere un gran impacto no habla mal de la obra; habla mal de quienes consumimos discos (libros o películas). Los discos de R.E.M. no generaban ya grandes revoluciones; pero sí seguían siendo grandes discos, algunos más experimentales o inspirados que otros, pero para el amante del gen R.E.M., ese gen siguió ahí hasta el último segundo de la última canción.
Su mejor época, creo, fue la de los comienzos de los 90 con "Automatic for the People" y "Monster". El yin y el yang en su discografía. El primero desenchufado, lúgubre, hipnótico, sombrío aunque esperanzador. ¿Que más esperanzador hay que la melodía de "Nightswimming" o el hecho de nadar desnudos en la noche, con la luna como espectadora privilegiada. ¡Libertad!. El disco más parejo quizá, donde cada canción es una obra de arte propia y personal. "Monster", por su parte, era una patada de KO, un sacudón soberbio y eléctrico con guitarras a todo volumen que arrasaban todo lo que se encontraban delante. No es un disco fácil, pero recuerdo que cuando salió, las radios ponían sus canciones a diario y la MTV los programaba a cada rato. Algunos llaman a eso tener el mundo a tus pies. "Strange Currencies" quizá sea el tema que más escuché de la banda. La parte final de esa canción es inmensa.
"New Adventures in Hi Fi" fue como un paso al costado, grabado en plena gira de Monster; se bajaban de algo. Luego nos enteraríamos que sería el último disco de Bill Berry como miembro del grupo. El single fue "E-Bow the Letter" (grabado con Patti Smith); una verdadera exquisitez.
Los discos anteriores a "Automatic..." y posteriores a "New Adventures..." están un escalón más allá de lo normal, (Out of Time, Green, Reveal, Document), pero son distintos.


