
El placer de leer a Bioy Casares es casi incomparable. Su manejo de la historia, el misterio que asoma detrás de la trama y las ironías de un humor sin igual, marcan varias de sus novelas.
'Dormir al sol' no es la excepción. La contratapa adelanta:
Lucho Bordenave es un relojero de barrio. Casado con Diana, mujer hermosa y tiránica, lleva una vida apacible en Villa Urquiza. Repentinamente -y sin causas demasiado precisas- su señora es internada en el Instituto Frenopático. Una red de postergaciones envuelve de pronto al protagonista: la intrusión de su cuñada, los sinuosos razonamientos del director del instituto, la vigilancia periódica de un pasador de quiniela... Bordenave está ansioso por recuperar a su mujer, sin embargo cuando los médicos se la devuelven le parece que es una impostora. La llegada de una perra sugestivamente llamada Diana lo arrastra por un alucinante tráfico de almas y cuerpos, hasta que él también sufre una mutación decisiva.
Entre tanto, una serie de inesperados acontecimientos suceden. Y eso es otro punto fuerte de la novela. En un momento no sabemos que nos va a presentar Bioy en la próxima página. Algunos hechos que van sucediendo:
