Tenía, desde que leí “La invención de Morel”, una deuda muy íntima que cada día se me hacía más acuciante: leer “Plan de Evasión”. Leí muchos libros de Bioy Casares luego de “La invención…”, pero siempre tenía la sensación que todo desembocaba en una lectura más. Desde el mismo título “Plan de evasión” me parecía sublime. Todos hemos tenido cientos de planes de evasión en nuestra vida, en nuestra diaria realidad, planes de evasiones de todo tipo, pero el pergeñado por Bioy es, además de alocado, extremo, ¿irrealizable?, soñador y varias cosas más, absolutamente majestuoso.El libro tiene una trama atrapante, una historia que va contándose y aclarándose de a poco, quizá porque su autor prefiere mantener el suspense e ir entregando pequeñas pistas de lo que se viene. Esa forma de contar tiene la inconfundible marca Bioy Casares, ese estilo que mezcla el misterio con la misma realidad amplificada/potenciada y un humor- en este caso escaso, sutil- que sobrevuela generalmente el más complejo de los razonamientos. Y luego de leer “Plan de evasión” uno se llena de preguntas, consecuencia directa de las buenas lecturas. Preguntas como: ¿cuál es la verdadera libertad?, ¿dónde y cómo podemos encontrar la felicidad en medio del encierro y la opresión?, ¿cómo la realidad puede tener diversas lecturas y aproximaciones?.
