Al impúdico sonido del silencio
a la guillotina (SÍ: GUI LLO TI NA)
a que los textos nunca sean
miedo al no
a que no me mire
a que no me entienda
a que nunca llegue a conocerme
a la muerte que viene
a la que se fue
a no despertar y darme cuenta
miedo a que no se abra el paracaídas
y a dejar de creer en el vacío
miedo al monstruo que vive arriba de mi techo
a las noches como la de anoche
al día después
miedo a las cervezas que no se enfrían
a que la ciudad vuelva a olvidarme
y a esta lluvia que amenaza
y nunca moja..
jueves 21 de octubre de 2010
viernes 15 de octubre de 2010
El Salmón 10 años después (en random)
“Si 10 años después te vuelvo a encontrar en algún lugar, no te olvides que soy distinto de aquél pero casi igual” La cita no es de “El Salmón” (el disco) aunque sí es del Salmón (el artista). Y tiene razón; así estamos
todos los que estamos, distintos, pero casi iguales. ¡Y ya pasaron 10 años…!
10 años atrás se editaba ese disco que aún hoy, tal cual su título, navega contra la corriente –de lo contrario no se explica por que se dice tan poco de un disco tan grande (y digo grande pero quiero decir genial) en tamaño pero sobre todo y más que nada en texto y música-. Pero yo quiero escribir sobre “El Salmón”. Y pensé hacerlo de varias formas: escribiendo sobre cada uno de los discos, citando frases representativas de algunas canciones, escribiendo sobre las interpretaciones de un Andrés que jugaba al límite para lesionarse pero no morirse, pero todo lo escrito abarcaría poco al lado de esa obra; porque “El Salmón” es una de las cumbres del rock en español, un nacimiento quíntuple –que incluso podría haber sido mayor- que abre cabezas, ahonda en excesos y descubre emociones. Entonces decidí ponerme en random, así que agárrense fuerte que no se muy bien para que lado nos va a llevar la corriente (continua) de las palabras. Y a navegar, que hasta el centro de Camboya (de deep camboya) no se folla…
miércoles 6 de octubre de 2010
Bienvenido donde sea que hayas estado
Tomo el café de las 11 a las 3. Afuera el cielo parece tan claro como al amanecer; hay una brisa que me recuerda otras épocas. Me siento anacrónico pero no le digo nada. Sentirme así me hace bien.
Acaba de llegar a casa el escritor. Lo fui a buscar con mi auto; llegué a la terminal media hora antes, me paré sólo mientras pensaba en lo poco que viví ayer, en lo poco que voy a vivir hoy. Un par de adolescentes me miraban y hablaban entre sí supongo que de mí. Me habrán visto como un bicho raro, como un Gregorio Samsa tercermundista y loco. En un momento, a la terminal vacía entra un colectivo. Lo veo, ventanilla 3, lado opuesto al conductor. Me mira, no hacemos ningún gesto, no movemos ni un músculo. Siempre llega tarde -pienso-.
Baja lentamente, va en busca de sus bolsos y prende un cigarrillo. Se estira. Mira alrededor, seguro recuerda años atrás, algunas de sus tantas llegadas “inquietantes”, nunca definitivas. Viene hacia mí, me da un abrazo mientras me dice al oído:"No aguanto más a nadie". Agarro una de sus tantas valijas y me voy para el auto. Me sigue, mira a las dos adolescentes y les sonríe, les dice algo.
Al llegar a casa y bajar del auto un reflejo del vidrio de la puerta de entrada me hace reaccionar: volvió, Willie volvió y se está metiendo en mi propia casa.
Trajo sus valijas, sus discos, su ropa vieja y su aire caliente, sus ideas, sus charlas peligrosas, sus borracheras. Trajo su historia que es igual a la mía o parecida. Trajo un puñal, estaba metido entre su ropa.
Me contó que lo siguieron, que nunca lo dejaron de seguir. Me habló de un payaso, de un par de mujeres. Me habló de Willie. Le cuesta darse cuenta que Willie es él -pienso-
Me contó que lo siguieron, que nunca lo dejaron de seguir. Me habló de un payaso, de un par de mujeres. Me habló de Willie. Le cuesta darse cuenta que Willie es él -pienso-
Con él tomo el café de las 11 a las 3. Con él miro el cielo que nos traga, siento la brisa de un viento sucio en esta planta alta, primer piso. Después de varias historias, después de mucho silencio, sólo me dice unas palabras:
"Ya te lo había dicho antes: El tiempo es una droga. La abstinencia es como la espera...
Volví. Vos también sos Willie Diego. ¿No te das cuenta?"
¿Bienvenido?
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