Ella cree que no la recuerda mientras él no puede olvidarla. Y así van por la "vida", y así se cruzan por la ciudad. Se encuentran sin querer en un ascensor, se miran, se desconocen pero se conocen. No son amantes, no son amigos, nos son nada más que sus propias fantasías en movimiento. Después de ese segundo en que sus miradas a veces ni se cruzan pero la electricidad se vuelve tan tensa que permanecerá por años, se alejan cada uno a cualquier parte. De nuevo las nubes, los aviones, el ruido de los pensamientos en sus cabezas. De nuevo la carne tiesa y nerviosa de lo ausente, las cuentas pendientes.
Mientras tanto, desde lejos se presienten. No creen en historias de amor, creen en cualquier cosa menos en historias y amor. Creen en métodos para dormir, en puertas bien cerradas, creen en las paradas de colectivos y que en las paradas de colectivos la vida nunca pasa; creen en depresiones y fantasmas, creen también en los sueños, en los dioses y en las sombras que se proyectan tarde en la noche; creen en la soledad, en ese motor anarquista que es sentirse sólo. Pero algo los diferencia, algo íntimo e indescifrable, algo mínimo pero brutal que probablemente nunca nadie lo conozca. Algo los diferencia: ella nunca pensó en matarlo.
Nota:
Acá es cuando el escritor se relaja, se reclina frente al monitor, elije un tema y pone play. Suena como un mantra Nick Cave & the Bad Seeds: 'The death is not the end'
When you're sad and when you're lonely
And you haven't got a friend
Just remember that death is not the end
And all that you held sacred
Falls down and does not mend
Just remember that death is not the end
Not the end, not the end
Just remember that death is not the end
domingo 25 de julio de 2010
miércoles 14 de julio de 2010
John Kennedy Toole - La conjura de los necios
Es difícil leer 'La conjura de los necios' sin pensar que su autor se suicido sin siquiera ver su obra publicada. Un 26 de marzo de 1969 John Kennedy Toole aparcó su auto al costado de un camino rural, conectó una manguera al caño de escape mientras introdujo el otro extremo de la misma por la ventanilla del vehículo y así terminó con su vida. Claro que antes había escrito una gran novela que vería su publicación 11 años después de su muerte y que incluso en 1981 ganaría el premio Pullitzer a la mejor novela de ficción.

'La conjura de los necios' -contrario de lo que podrían suponer quienes hayan leído esta breve intro sobre su autor- es un libro muy divertido, entretenido, de fácil y rápida lectura. Esto no significa que tenga un contenido "liviano", no. Es una historia muy lograda con uno de los personajes más "vistosos", disparatados, delirante y conflictivo que haya dado la literatura: Ignatius Reilly. Un tipo peligroso Ignatius, un freak por momentos adorable y por momentos loco, repleto de perversiones, de humores pesados, tan propenso a sacarte carcajadas a medida que lo vamos leyendo como a arrancarte desesperación. Una novela tragicómica cuyo personaje central es tan extremo como la misma existencia.
viernes 2 de julio de 2010
París
"En la galería comercial y subterránea del Louvre hay más gente haciendo cola para probar el iPad en la tienda de Apple que para entrar a ver La Gioconda y todo eso."*
Así arranca la contratapa que Rodrigo Fresán publicó en 22 de junio en Página 12.
Físicamente yo nunca estuve en París pero juro conocer la ciudad, porque París es una de esas ciudades (como Los Ángeles, como Londres, como Santiago, Tokio, como la misma Buenos Aires y tantas otras) que he leído antes de visitarla (ahora, por ejemplo, estoy cerca de New Orleans y cada vez que camino por las calles de Córdoba, espero toparme con un hombre con una gorra de cazador verde, gordo, hablando de "teología y geometría" llamado Ignatius Reilly. No lo encuentro pero se que está.)
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