jueves 24 de junio de 2010

Nadie nada nunca

Saer me hace viajar; sentado en el lugar que esté sentado yo viajo. Voy y vengo, imagino esos detalles que tan bien describe, me entrevero entre las letras, me ahogo con las palabras y los paisajes, me dejo llevar por la representación del lenguaje que se vuelve tan real que transporta. Cuando leo calor, sudo, cuando habla del amanecer -y muchos de sus libros surcan el amanecer y/o el atardecer- veo esas imágenes únicas de horas en donde lo real está más que nunca penetrado por lo imaginario. El atardecer como la mejor hora para recordar el amanecer, y viceversa. Atardecer/Amanecer como la mejor hora para leer y dejarse ir.
Parece que en 'Nadie nada nunca' el espacio se va construyendo despacio, al detalle. El tiempo va y viene y no sólo depende de las páginas que leemos. Parece que algo de 'El limonero real' reaparece y es aquí donde se fundan las zonas, esos lugares donde sus libros transcurren (copio ésta última idea de la contratapa)

viernes 11 de junio de 2010

Andrés Calamaro - On the Rock

Siempre que Andrés saca un disco trato de escucharlo por primera vez en la calle para empapar de ciudad algunas de sus nuevas canciones, porque la urbanidad muchas veces le da el toque final a su obra. Esta vez fue casual: 'Los divinos' sonaba en un kiosco de calle Velez Sarsfield que siempre tiene música a todo volumen; escuche algo así como "...cuando uno se despierta y ya no es indiferente..." ¡gracias por recordarlo!, pensé. Y después eso de que "...la ciudad se queda sola y nadie me da bola..." y miré a través del smog de Córdoba y me quedé conmovido viendo pasar los autos, entre tanta gente (sin que nadie me diera bola, obvio) entendiendo como un gran artista te puede no cambiar el mundo pero sí cambiar tu lugar en el mundo, cambiarte para seguir viviendo. Porque vivir es cambiar.

Hace poco había comenzado a escribir sobre 'On the rock' pero días atrás me di cuenta que de nada serviría. Fresán escribe en el libro interno del disco; Roque Casciero hizo un buen comentario en Página 12   así que me dediqué a seguir escuchando 'On the rock', a sólo volcar algunas sensaciones y linkear el resto.

jueves 3 de junio de 2010

Una palabra menos

Escuchar, escribir, pensar y no pensar. Las palabras salen desde adentro -un adentro vacío y lleno, difuso pero permanente- y terminan en la punta de los dedos para reflejarse eléctricamente en la pantalla que poco sabe de las emociones que movilizan. En Vivo y en directo para sentirte mejor.
Mientras tanto te escucho con cierto eco, te leo con delay, tengo ganas de matarte, tengo ganas de hundirte en el café que tengo frente de mi  esta noche. Te escucho y te escribo. Miro el cielo, me vuelvo paranoico, busco la violencia que está guardada en varios puntos nerviosos de mi ser. Yo soy el dios que sabe fingir, yo soy el dios que te miente mientras te deja ser y después te aniquila con algún error. Yo soy el dios que vive para morir, el dios impiadoso  por el que vos vivís, que busca el silencio porque ahí están todas. Y vos estás con ellas.
Tengo ganas de viajar como viajan los que miran el horizonte perdidos en disquisiciones, con ganas de perderme para ya no escuchar lo que no tengo ganas, para ya no escucharte, para no dar vuelta nunca más la cabeza ni que se me doblen las piernas y los pensamientos. 
Ya no voy a fingir, ya no te voy a mirar, ya no te aguanto. 
Te mato. ¡Bang! ¡Bang! ¿Escuchás caer tus lágrimas?
Te mato. A vos: pasado.