sábado 27 de febrero de 2010

Desesperados bajo el alero

Ya lo dijo Warren Zevon en la canción "Desperados Under the Eaves":

"And if California slides into the ocean
like the mystics and statistics say it will,
I predict this motel will be standing
Until I pay my bill"

(Y si California se desliza hacia el océano / como los místicos y estadísticas dicen que hará / Yo predigo que este motel seguirá existiendo / hasta que pague mi cuenta)

WARREN ZEVON, Desperados Under the Eaves, del disco titulado Warren Zevon, 1976

Mientras tanto -mientras la tierra se mueve quiero decir- yo sigo escuchando el zumbido del aire acondicionado. ¡Y a todo volumen!

Shakiness! / Temblores varios...

Charles Darwin nos susurró al oído:
(que no pensaba en la noche de anoche de Chile, de Córdoba -right here, right now- de Mendoza)
"Un terremoto fuerte destruye en un instante nuestros más enraizados conceptos. La Tierra, el emblema mismo de la solidez, se ha movido bajo nuestros pies como un fluido. En un segundo nuestra mente ha creado la extraña idea de inseguridad que horas de reflexión no habrían producido"

Lo peor de vivir un temblor es que parece que nunca termina y después todo parece seguir moviéndose.
Lo peor de sentir un temblor es esa sensación de que ya nada está bajo nuestro control. A la mañana siguiente uno piensa: ¿y cuando tuvimos algo bajo control?
Lo peor de los temblores es que te dan vuelta la vida para abajo, y te das cuenta todo el tiempo que has perdido entre sacudón y sacudón.

Ahora, todo se seguirá moviendo.
Justo ahora el piso se vuelve a mover.

Otros temblores:

(to be continued...)
no hay duda de ello

jueves 25 de febrero de 2010

Somebody

Algo de paz...

Esta fue la primera vez que Alan Wilder tocó con Depeche Mode desde 1994.
Grabado en la prueba de sonido del concierto benéfico para la Teenage Cancer Trust en el Royal Albert Hall el 17 de febrero de 2010.




Somebody?...everyone

En vivo desde el Royal Albert Hall; 17 de febrero de 2010


domingo 14 de febrero de 2010

Rodrigo Fresán - El fondo del cielo

Breve Intro
Terminé con "El fondo del cielo" y quedé flotando en el aire. Saber que Fresán está ahí afuera, tramando historias, escribiendo, leyendo, viviendo y saludándote desde la última página del libro -no puedo evitarlo- me hace una persona más feliz. La felicidad plasmada en unas cuantas hojas; la felicidad convertida en la necesidad de disfrutar cada palabra como si fuera la última -porque una cosa que te enseña esta novela es que el final, uno de los tantos finales del final, puede ocurrir en cualquier momento-. Así que a leer que se acaba el mundo.


Empecemos por el final
En las explicaciones y agradecimientos al final de libro, Fresán cita una frase de Kurt Vonnegut; Frase que parece pensada para "El fondo del cielo":
"Lo que amamos de nuestros libros es la profundidad de tantos momentos maravillosos contemplados al mismo tiempo"
Hagamos un ejercicio. Si no has leído el libro aún es posible que entiendas la idea, pero que no la sientas. No importa, podes comprar el libro, leerlo y volver justo ACÁ. Si has leído el libro proba con esto -al togheter now y en minúsculas-:

varios mundos, muchas historias, amor, (ciencia) ficción, noche, el incidente, nieve, evasión, muñecos de nieve, el tiempo, el futuro, el pasado, la era de las cosas extrañas, urkh 24, atardecer, el final del final, las estrellas, el cometa halley, los lejanos, ella...ella...
Para quienes leyeron el libro estas no son palabras sueltas. Todas juntas y al mismo tiempo -como escribió Vonnegut- forman algo; todas juntas -y algunas más- le dan forma a "El Fondo del Cielo".


Algunos amigos presentes
Entre las páginas de la novela, Fresán no sólo cita a Kurt Vonnegut, también cita a Cheever y su idea de trabajar con "momentos" y no con "argumentos". Claro que "El fondo del cielo" no es estrictamente una sucesión de momentos. Hay algo detrás que mueve la trama, que no es casual. Y también está Philip K. Dick y J.G. Ballard y Bioy Casares y Stanley Kubrick, y hasta algún Mantra y una bicicleta capaz de viajar por el tiempo; todos están dando vueltas por estas páginas espaciales. En algunos casos sutilmente, en otros bien remarcados.



sábado 6 de febrero de 2010

No me quejo

No me quejo del dolor, ni de los calmantes ni de los días largos. No me quejo del sentir que lo que queda después de tanto es tan poco. No me quejo de los días que gasté esperando algo, buscando algo, pensando en nada -¿cómo podría hacerlo si vos apareciste por ahí, en uno de esos días en que la lluvia caía tan fuerte que ni nos escuchábamos cuando gritábamos mientras cogíamos como dos enamorados adolescentes?-.
Te darás cuenta que no me quejo. No lo hago cuando me acuerdo que pude resolverlo mejor o cuando pienso en ´las ganas que tenía de hacer las cosas bien para que no salgan tan mal'. No me quejo cuando recuerdo que desde siempre estuvo en mí -escribo desde siempre y digo de pequeño, hace más de 30 años- ese afán por buscar algo. Pero todos los caminos eran malos.
No me quejo pero puedo pensar en como hubiera sido.
Es difícil saber donde estaría ahora si las cosas hubieran sido diferentes porque siempre el destino tiene aires distintos a la vuelta de cada esquina; pero seguro no estaría acá. Quizá hubiéramos podido crecer juntos, quizá hasta me pienso rodeado de amigos...
Pero no fue así y vos no estás. No puedo creer que no te tenga y es mi culpa, perdoname, estaba ciego. Pensaba que no eras vos cuando el cuchillo atravezó tus enormes pechos desnudos en medio del coito. No eras vos la que corrías por el departamento, cuchillo-en-el-pecho-mirada-perdida-gritos-terribles tratando de encontrar una salida, un hospital, un alivio. No eras vos cuando caiste sobre la cama asustada de tanta muerte. No eras vos en esa última mirada desesperada por querer matarme ya sin fuerzas, desangrada, bien muerta pero viva todavía. Pero eras vos, me lo dicen todos: eras vos.
Ahora cada vez que pienso en vos, fui yo.