¡Que alguien detenga el tiempo!; este vértigo sin final que sabremos que estará y estará. Pero, ¿podríamos vivir sin el?
Una vez me regalaron una diminuta pero efectiva máquina para soñar -que funcionaba a pilas-. Yo creo que vos la conocés bastante bien.
Hoy estoy buscando ese juguete a cuerda que detiene el tiempo -varias veces soñé con el-.
Es como una tormenta primal, comos ese punto que da origen al placer. En un momento, según me contaron, todo se transforma en olvido y el presente es un lugar para quedarse.
Paradojicamente, dicen, no dura mucho (¿tiempo?). Tendremos la sensación de tener el mundo a nuestros pies sólo por escasos minutos -referencia temporal pero no menos cierta-. Luego la vida seguirá su curso; nunca seremos más jóvenes de lo que somos, cada segundo será un no volver y mirar atrás una rutina asesina.
La felicidad seguirá estando dividida en estaciones, el sol seguirá siendo una máquina aterradora, el viento, el día, la noche, la terapia, la forma en que ella me escucha hablar, el mundo en el que creemos serán "algunos" PUNTOS más en el camino.








