Esta semana fui y vine del trabajo a casa (y de la cama al living), interactué con quienes me rodean, tomé el horroroso transporte público de Córdoba, hablé por teléfono y con mi psicóloga, comí, dormí, me desvelé, escribí y leí algunas cosas...
...pero no hay caso, desde el sábado 17 que algo de mi sigue en el Club Ciudad, delante de Dave, Martin y Andy. Esa parte de mí que no se quiere ir es probable que esté convencida que aquella noche de sábado -además de ver el concierto más importante de mi vida- vió algo más que un show; esa parte de mí está segura que participó de una ceremonia, de una comunión casi religiosa y hasta sexual.
Camperas de cuero al aire libre, oscuridad a pleno sol, algunos aviones entre sintetizadores sonando en el centro mismo de la noche. De los auriculares a la masividad absoluta sin perder la intimidad; como en tu habitación pero 'un poco' más.
Música para las masas, canciones de fe y devoción.
Música para las masas, canciones de fe y devoción.
Palabras más, palabras menos...Depeche Mode en vivo.
Que nadie me despierte por favor.
Dream on...
TODO DEPECHE MODE EN BUENOS AIRES


