Llegar al final
sonreír
sonreír en el final
no poder volver atrás
ni siquiera en la cabeza
sobre todo en la cabeza
que nadie te vea
soñar un poco más
refutar a los soberbios
encender todas las luces
de la casa
escuchar aquellas canciones
sentirte
abarcarlo todo
intercambiar favores
y nunca decir demasiado
para decirlo todo.
Los míos
no morir
intentarlo
no morir
pero poder vivir
soñar en blanco y negro
ser un fantasma en tu casa
perseguir las sombras desveladas
de los libros viejos
tener toda la música en la cabeza
ganar una vuelta más
de no quedarnos demasiado lejos
mirar las estrellas de noche
y con tus ojos
eclipsar la luna
y un poco de cielo
¿por qué no?
sábado 23 de mayo de 2009
domingo 17 de mayo de 2009
Depeche Mode - Sounds of the Universe
Los Depeche Mode son conocidos por hacer música para las masas y tocar en grandes estadios, pero por lo general sus discos son piezas bastante íntimas, que se procesan primero en soledad -la soledad de una habitación y/o de unos auriculares- para luego aunque no necesariamente masificarse a través de altas rotaciones radiales o conciertos colmados. Los conciertos pasan a ser entonces festines orgiásticos de sensaciones, y esas canciones que alguna vez fueron tan íntimas se transforman en himnos de estadios gracias al carisma y energía que entrega Dave Gahan, al misticismo de Martin Gore, al proceso de maquillado de las canciones para "el vivo" y sobre todo porque la buena música suena bien tanto en tu habitación como en el Rose Bowl de Pasadena.'Sounds of the Universe' es el disco número 12 de la banda y será presentado en una gira mundial que los llevará por todo el planeta. Pero este espacio es para hablar del disco y de la sagrada experiencia de escucharlo. La forma que uno elija para escuchar 'Sounds of the Universe' (a partir de ahora SOTU) es bien personal pero a tener cuidado: es el momento en que uno está face to face con el artista, que procesa lo que en este caso los Depeche quisieron brindarnos. En SOTU esa experiencia de escuchar las 13 canciones es maravillosa. Hay en todo el disco un latido vital, una pulsión emocional que varía entre el beat preciso y matemático de las máquinas y lo más humano y primal que nos hace ser. Nadie en la historia de la música alcanzó una comunión tan exacta entre el techno y el rock, entre sexo y religión. Depeche Mode viene ahondando en ese camino siempre repleto de vericuetos desde principio de los 90 -aunque en realidad vienen haciéndolo de mucho antes-. Con SOTU siguen esta evolución que se hizo masiva con 'Violator', estalló al extremo con 'Songs of Faith & Devotion', se cauterizó en 'Ultra', 'Exciter' la aplacó e hizo más orgánica y tomó nuevos y renovados aires en 'Playing the Angel'.
SOTU es un disco a flor de piel, bastante urgente dentro de la densidad sonora de Depeche Mode. Es un disco para escuchar mil veces, repleto de laberintos y con las mejores canciones compuestas por Martin Gore y Dave Gahan (que contribuye con Hole to Feed, Come Back y Miles away/The Truth is) en mucho tiempo. Porque si hay algo que sobresale -además de una producción sin fisuras de Ben Hillier- es el nivel que alcanzaron compositivamente y la traducción de ello -ahí juega una parte importante Hillier- al disco.
domingo 10 de mayo de 2009
Sobre 'Los Detectives Salvajes'
Hace poco terminé con 'Los Detectives Salvajes' de Bolaño. Hay una pérdida irreparable cuando uno llega al final de un gran libro. De 'Los Detectives Salvajes' tenía altas expectativas y se cumplieron la mayoría de ellas. Es un libro-mundo, completo pero no tan complejo, repleto de analogías literarias y de las otras, con por lo menos 2 personajes fuertes (Lima y Belano) y varios inolvidables. Supongo que en algún otro momento completaré un escueto 'Diario de Lectura' que llevé mientras lo leía.
Algunas cosas me quedaron bien claras mientras leía y sobre todo cuando terminé con 'Los Detectives...':
- Bolaño era uno de los elegidos (lo sigue siendo luego de su muerte porque el camino que recorrió y construyó aún sigue endemoniadamente vivo)
- uno tiene la sensación de que entre esas páginas hay más vida que a la vuelta de la esquina
- es un poco parecido a 'Rayuela' quizá por la dinámica, pero sobre todo por las diferencias. Le falta la participación activa del lector -que puede rearmar la parte media pero no toda la historia como con el libro de Cortázar-; le faltan algunos ejercicios vanguardistas, la imprevisibilidad y los toques de locura. Pero le sobra humor y carácter en personajes bien armados. Le sobra ideas. No va de la tierra al cielo, se pasea por las miserias y alegrías de la vida mientras busca a Cesárea Tinajero y sus "textos" casi fantasmales entre México y el mundo.
- como todo buen libro está hecho de varios libros que llevan a otros tantos
- y hasta Bolaño lo escribe y describe en algún lugar: "Sé que estaba contento porque estaba en medio de una aventura y me sentía vivo".
¿Se puede pedir algo más mientras uno lee?
Sí:
"2 de noviembre. He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así".
Eso es sólo el comienzo.
¿Qué hay detrás de la ventana?...belleza.
domingo 3 de mayo de 2009
Pequeños vericuetos de un domingo
Para escaparle a las penas apenas pasada la siesta de un domingo cualquiera, es aconsejable apagar los ruidos aunque sea por un rato. Ya volverán. Entonces dejarse llevar por las sombras enanas de los jardines, por cordones y veredas que se enroscan. Llegar a un lugar lejano fácilmente reconocible, años por delante, pero que apenas podremos vislumbrar y es posible que nunca visitemos realmente. El lugar está atascado en algún punto del futuro para ser revisado. En él hay un horizonte y poco más (palmeras, un túnel y algo de viento sur). Justo cuando el aletargamiento gana las piernas del augurio fútil -porque es como el humo que siempre se está yendo- un chasquido de dedos, un crack que proviene del centro justo del cerebro, un reflejo químico que se desprende de vaya uno a saber que receptor nervioso y genera algo parecido a la esperanza.
(Todo ha desaparecido)
Por eso el sueño no ganará / nunca gana la partida; porque justo antes de llegar entreabriremos los ojos rojos que conviven con párpados ásperos y le daremos volumen a los sonidos para apagar el silencio con un balde de agua con forma de sol (la - re). Volvieron.
No hay más nada del otro lado del día. Y uno queda sentado en cualquier banco mirando otras sombras, refrescándose la cara con otros vientos. Sólo.
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