En el infierno

sábado 30 de agosto de 2008

El escritor dejo anoche sobre su mesa de trabajo un manuscrito suyo de un texto ajeno:
Me ha tragado una buena buchada de veneno. — ¡Bendito sea tres veces el consejo que me llegó! — Las entrañas me arden. La violencia del veneno me retuerce los nervios, me hace deforme, me arroja al suelo. Me muero de sed, me ahogo, no puedo gritar. ¡Es el infierno, la pena eterna! ¡Ved cómo se reavivan las llamas! ¡Ardo como es debido! ¡Venga, demonio!
Se siente enfermo y cansado, pero sigue adelante. Es de madrugada, está sentado en penumbras sobre un sillón en el living; fuma y el ambiente está cargado de humo. De repente va hacia el teléfono, marca y espera.
Suena mi teléfono. No atiendo, escribo.
-Soy yo. Te aviso que esta noche recibirás un balazo en el medio de la cabeza.
El escritor escucha por un instante, luego cuelga. Toma su cuaderno y anota:
Las reacciones de las personas varían en función de las horas y las circunstancias; por ejemplo a las 3 de la mañana distan mucho de ser las habituales. Pero algo es común a casi todos: la gente está desesperada.
Ahora mientras escribo esto ‘Willie the Pimp’ esta esperando entrar del otro lado de la puerta, pero yo no quiero abrir. Sin ir más lejos anoche lo soñé y termine aterrado: tenía un mameluco de un gris sucio transmutado a amarillo grasoso, no parecía aquel que hace unas semanas vestía con pantalones kaki y zapatos negro brillantes; -"Todos cambiamos" me dije y lo escribo-. Su cara enflaquecida me espantó: pelo blanco y un ojo -el ojo izquierdo- ¿pintado?, ¿manchado? de negro.
Todos cambiamos.
El escritor busca un vaso, se sirve vodka como si fuera el veneno de los dioses del infierno. Traga y traga ese líquido transparente, que arde y baja por su garganta hasta su corazón. Vuelve a escribir en su cuaderno:
— ¡Bendito sea tres veces el consejo que me llegó! —. Vos me lo diste, sí, vos, el que está escribiendo este texto.

No me animo a escribir ni contarle sobre ‘Willie the Pimp’. tampoco me animo a decirle al escritor que la puerta que en un rato va a asegurar para que él no entre...ya no existe.
Todos cambiamos.

Texto citado al comienzo:
Arthur Rimbaud; De Una temporada en el infierno.
Traducido por Ramón Buenaventura

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Lista de miedos de hoy

miércoles 27 de agosto de 2008

a mi propio olvido
de roto espejo
a la nada absoluta
al ladrido de aquel perro lampiño
que se pasea cómplice
al verano inmaduro de agosto
miedo a la fulminante melodía
que se transforma en pequeña canallada
a que me abandonen los anacronismos
a todos los lunes y al próximo
al sueño de anoche
y esas caras pintadas
miedo suicida a la tarde de domingo
al dentista
al destino
y a algunas palabras por escribir.

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Salman Rushdie - Versos satánicos

sábado 23 de agosto de 2008

"Para volver a nacer, antes tienes que morir."
Fue un largo y sinuoso camino de casi 700 páginas. Todo comenzó en caída libre -con vitalidad- y concluye con los pies en la tierra y un tanto más lúgubre. Eso sí: la sensación de estar leyendo algo que causó y causa tanto revuelo genera aún más expectativas y excitación en cada página, y está bien que así sea.
Salman Rushdie -acusado del pecado de apostasía y con la fatwa pegada sobre sus espaldas desde 1989- es, antes que nada, un gran contador de historias, y eso lo demuestra en los 'Versos satánicos'; un escritor que proyecta, en sus novelas, la totalidad del mundo que narra. Entonces uno no puede más que maravillarse por tanta historia bien contada en donde los cabos que parecen soltarse a cada momento -es un libro de difícil lectura que entre otras cosas no está narrado de manera cronológica- terminan cerrando tarde o temprano.
"¿Que pasa cuando ganas?"
Los 'Versos satánicos' es un libro fuerte que se mueve por varias historias a la vez; va jugando con el tiempo al igual que juega con los prejuicios y las creencias más arraigadas de los seres humanos: el Islam y su historia desbordante, la religiosidad en general, las relaciones humanas y la idea de dios (¿dios uno?; ¿dioses múltiples?)...Comienza con un atentado en pleno vuelo -cualquier semejanza con hechos reales...-. En el medio hay historias de profetas, de mensajeros divinos, de ángeles, arcángeles y hasta del mismo diablo que se pasea por las páginas. También están los famosos versos satánicos destellando de aquí para allá.
"¿Qué es lo peor que puedes imaginar?"
Y cual metamorfosis planteada por Franz Kafka, a Gibreel Farishta -que flota, tiene visiones y sueña sobre Londres- la caída desde un avión que estalló en mil pedazos le provocó un halo de ángel que se prende o apaga vaya donde vaya. Hay también humor en estas páginas en medio de profundas reflexiones sobre las creencias y las relaciones humanas: "Hasta la aureola se ha apagado fundida, y no sé donde está la tienda". Farishta termina por creerse/actuar/vivir como un ángel y eso no puede llevarlo a nada bueno. Por su parte Saladin Chamcha después de la caída se transforma en un macho cabrío; en el mismo diablo viviendo en un hotel/pensión en el centro de Londres. En algunos pasajes del libro no quedan dudas: el diablo está en todas partes, igual que Dios. Incluso puede que intercambien sus ropas en algún momento.
"El arte del asesino consiste en atraerse a la víctima; así es más fácil acuchillarla"
Y eso hace Rushdie con este libro. Te atrapa para luego dejarte; te vuelve a llamar y te envuelve en otros mundos para pronto abandonarlos y retomarlos cerca del final. Nunca fue tan placentero ser víctima de un escritor.
¿Que tienen de satánicos los versos?
La historia de Gibreel y Saladin es solo la punta del ovillo hacia las analogías.
-La secuencia de Jahilia es la que contiene más elementos considerados como blasfemos por los musulmanes. Allí se cuenta la vida de Mahoma (Mahound en el libro) su exilio y su eventual regreso triunfante a La Meca.
En esta visión es donde se hace alusión a los versos satánicos: Hind, esposa del líder de Jahilia y sacerdotisa de Al-Lat, le ofrece a Mahound un pacto, él admitirá a tan sólo tres de los dioses de Jahilia, como arcángeles de Alá, y le permitirá al pueblo su adoración y ella (y por consiguiente, el pueblo) aceptará a Alá. Mahound atribulado sube al monte Cone a pedirle una revelación al Arcángel Gabriel, obligándole inconscientemente de dictarle unos versos en los que se proclame la validez de las tres deidades. Tras un enfrentamiento con Hind, y al darse cuenta de la trampa en la que había caído Mahound vuelve a subir al monte Cone para enfrentarse físicamente con el arcángel, sólo para ser vencido. Con esto, Mahound se convence a sí mismo de que ahora sí es el verdadero arcángel, puesto que un humano nunca podría vencer al mensajero de Dios. Vuelve a recibir los versos ahora proclamando la existencia de solo un Dios y nadie más, y que los versos que anteriormente le dictara el supuesto arcángel en realidad habían sido dictados por Satán. Sin embargo, ambos dictados, admite Farishta, no han provenido de él, sino del interior del profeta, convirtiendo al arcángel en un mero títere.
Pero es quizás la visión del Iman, un fanático líder religioso exiliado, la que le valió la fatwa. Durante la visión se retrata al Iman como una figura de pesadilla que manipula al arcángel Gibreel a través de la fuerza y la violencia, para respaldar sus acciones, igual de violentas, para con su pueblo.- (Resumen adaptado de Wikipedia)
También se narra la historia de Ayesha, una joven campesina hindú que vive rodeada de mariposas y dice recibir mensajes de Dios a través del Arcángel Gibreel entre cantos. Ella convence a todo un pueblo a peregrinar hacia La Meca y asegura que al llegar a la costa del mar de Arabia las aguas se abrirán para que ellos puedan llegar a su destino. Historias que van y vienen en el tiempo.
"Ser el cartero de Dios no es divertido..."
Y no tiene por que serlo.
La parte final el libro se disfruta aún más porque todas las historias planteadas se van resolviendo -de manera muy particular por cierto-. Y quizá Mahound recite con convicción los versos satánicos; quizá las aguas del mar de Arabia de verdad se abran y todos puedan cruzar hacia la Meca; y por que no las vidas de Chamcha y Farishta vuelvan a cruzarse. Lo que queda claro es que Dios tiene extrañas formas de comunicarse con nosotros, los mortales.
También puede que todo sea un engaño; o una visión, o un sueño...
Al concluir los 'Versos satánicos' uno siente que ha llegado al final de un largo viaje. Como una procesión alucinada, sorprendente. El relato del final sobre la muerte del padre de Saladin Chamcha conmueve y la resolución de la historia deja una estela de puntos suspensivos, como debe ser.
Pasar por la experiencia de leer los 'Versos satánicos' es casi como una gran peregrinación: algunos quedarán en el camino -porque no es un libro fácil-, otros llegarán a la meta y será reconfortante. Lo importante es el hecho de andar; estar atentos y disfrutar de cada vuelta de página temiendo siempre lo peor: que alguien nos susurre al oido los versos satánicos.

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'¡Avanti!' de Almafuerte

jueves 21 de agosto de 2008

Nunca está de más leer algo de Pedro Bonifacio Palacios quien escribió con el seudónimo de Almafuerte y es uno de los grandes poetas Argentinos. Nació en San Justo, Provincia de Buenos Aires el 3 de mayo de 1854; falleció el 28 de febrero de 1917 en La Plata. Amante de la pintura, maestro -aunque sin título habilitante-, bibliotecario pero sobre todo poeta. Más que escribir sobre él, mejor es leerlo.
'¡Avanti!' es pura vitalidad; forma parte de 'Siete sonetos medicinales'  (1907).

Si te postran diez veces te levantas
Otras diez, otras cien, otras quinientas...
No han de ser tus caídas tan violentas
Ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
Asimilan el humus avarientas,
Deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas.

Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
Nada más necesita la criatura,
Y en cualquier infeliz se me figura
Que se rompen las garras de la suerte...

¡Todos los incurables tienen cura
Cinco segundos antes de la muerte!

¡Avanti!; Almafuerte

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2666

martes 19 de agosto de 2008

Hoy tengo el mundo a mis pies -$90 tapa dura-. No se cuando aterrizaré, arrancaré, ¿concluiré? Son 1119 páginas; casi toda una vida que fue muerte. Pero hay vida después de la muerte, hay páginas y páginas porque quizá escribir sea la mejor forma de escapar (de la vida; de olvidar la muerte) sin siquiera movernos. Leer puede que sea otra.
Leí por ahí: novela de novelas; novela abierta; novela total; testamento literario; monumento a la felicidad; asombros alarde de audacia y poderío narrativo...
2666; de Roberto Bolaño
APOCALIPSIS.
NOW.

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31 años después: ELVIS

domingo 17 de agosto de 2008

En este video el final no se divisaba, aún estaba lejos ese 16 de agosto de 1977. Con una voz poderosa que impacta aún hoy, en una de las mejores presentaciones que haya podido encontrar de él. Corría 1970 y Elvis, parado en la cima del mundo, le ponía a 'Suspicious Mind'.
Toda la canción es pura intensidad eléctrica, pero en la parte final no quedan dudas: ese hombre que está ahí, ese pedazo de artista que alguna vez pasó por este mundo fue, es y será EL REY...
Más vivo que nunca 31 años después.


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Rep y el AGUA

viernes 15 de agosto de 2008

Miguel Rep hace poco realizó la donación del mural "Aguas" al ayuntamiento de Zaragoza. Un mural que transmite un fuerte mensaje, que salpica y finalmente moja.

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Lo que ves es lo que hay

martes 12 de agosto de 2008

La calle siempre está afuera pase lo que pase...y algunas veces esa misma calle y la ciudad toda huelen a pecera; otras veces huelen a frito. Los humores van naciendo de las mismas entrañas de la existencia y flotan entre los edificios, cerca de los autos, en las avenidas, por entre los árboles; salen de las mismas baldosas. La ciudad a fuego lento y más tibia por la noche porque es por la noche cuando la realidad más que nunca se transforma en ficción.
El escritor espera ese momento preciso, el instante mínimo, un punto en el tiempo. Porque si bien el tiempo es sucesión, hay en la línea temporal puntos que la marcan. Entonces un mínimo punto diariamente divide el día de la noche y es quizá el mismo punto que por las noches divide la realidad de la ficción. El escritor está -a veces agazapado, otras en puntas de pie, la mayoría de las veces a los gritos- en busca de ese momento -por mínimo que sea- para poder colarse desde sus ficciones hacia el otro lado, y entonces pararse justo al lado tuyo en el momento en que estás leyendo esto que yo te cuento acerca de él y acribillarte por la espalda. Porque el escritor no sabe de buenos modales ni de medias tintas.
Cada noche que la ciudad huele a pecera o a frito, el escritor entiende que la normalidad ya no se rige por los parámetros habituales; se trastocan sus sentidos, lo invade la confusión y o exaspera su carácter, o se vuelve su peor enemigo. Generalmente cerca de medianoche el escritor va hasta el baño, se para desnudo frente a su espejo, busca algunas pinturas y comienza la transformación. Primero los labios, luego los ojos, al final la nariz. El escritor es ahora quien nunca quiso ser (yo, payaso) y cree entender que de esa manera burlará más fácilmente las barreras que separan la realidad de la ficción. Se pone luego una camisa enorme y blanca, pantalones anchos mientras se predispone a pasar hacia el otro lado. No sabe como hacerlo, así que amigo lector, más vale ser cuidadoso de lo que uno lee.
Cuando el escritor -caracterizado como su peor enemigo- deja el baño, es alguien completamente distinto. Casi ni recordaba que ella lo espera desnuda en la cama, ventanas que dan al patio abiertas de par en par. Intercambiar miradas en momentos así puede ser revelador. El escritor mira de reojo el monitor de su computadora que parece comenzar a escribir una nueva historia; "...está sucediendo..." –piensa-.
Su deseo es sodomizarla, como siempre. Y después tomar cocaína -como siempre- y pasar la noche despierto escribiendo.
Pero nada de eso ocurrirá y poco habrá cambiado la mañana después; al final la noche fue una farsa. Ella se quitará las marcas rojas de su cuello y las que rodean su boca y se irá sin despedirse.
El escritor despierta cerca del mediodía -anoche no ha podido con nosotros amigo lector, seguimos vivos-. Se dirige a la computadora, se sienta, mueve el mouse y el monitor se enciende. Comienza a leer:
XXX: ‘Willie the Pimp’ sigue por aquí, y todavía no llegaste a ningún lado. Lo único que tenés es la sensación de abstinencia. El resto es todo un sueño.
Escritor: no fue un sueño lo de anoche, no lo fue...
XXX: ¿Y dónde está ella?, no lograste absolutamente nada.
Escritor: No es fácil, pero ya te lo dije: algún día voy a encontrarlos –quizá también te encuentre- y los trataré como al payaso de mis sueños, como a mi peor pesadilla... Lo de anoche fue sólo un simulacro
XXX: Fue patético.
Escritor: ¿Cuándo me vas a seguir dictando?
XXX: Probablemente esta noche, o mañana...

Lo que ves ahora sí es lo que hay.

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Palo Pandolfo - Ritual Criollo

viernes 8 de agosto de 2008

Ritual: Perteneciente o relativo al rito. Rito: Costumbre o ceremonia.
Criollo: Autóctono, propio, distintivo de un país hispanoamericano.
Algo -mucho- de estas definiciones tiene el nuevo disco de Palo Pandolfo y su banda 'El Ritual'. Un disco de un artista de culto -ahí encaja la definición que habla de ceremonia-.
Hace años que muchos esperamos un ritual criollo de Palo. ¿Por qué?. Porque esa guitarra acústica bien al frente es parte del yin y el yang de su música: el yin es la distorsión, el descontrol y el extremismo de Cornelio; el yang es esa veta rioplatense de 'Los Visitantes', veta acústica y trovadora que, en lo personal, descubrí bastante tiempo atrás una noche en Córdoba cuando Palo se presentó en un bar con un guitarrista, su guitarra y sus canciones. En esa desnudez salió más afuera que nunca su poética mística.
'Ritual Criollo' es lo mejor de Pandolfo puesto a secar al sol con una apariencia simple que esconde los entramados complejos de sus textos -únicos por otra parte- y la densidad innata de algunos ritmos explorados contrapuestos con la simpleza de otros. 'Ritual Criollo' se debe escuchar con las letras en la mano porque así el disco toma un nivel aún superior.

'Ritual Criollo' es la calidez de un bandoneón y una guitarra sobre una melodía bellísima en 'Oficio de Cantor'; toda una declaración de principios de un Palo que cada día canta mejor y se vuelve un interprete sutil dentro de su desbordes. Es también la vitalidad de 'Amor (Practico el ritual)', una canción luminosa. Es el mantra bien Pandolfo de 'Canción cántaro'. Una canción (de furia contenida) que se va derramando por todas partes a medida que sucede.
'Ritual Criollo' es 'Argentina 2002' -viene de 'Intuición', su disco inédito- que pinta, a ritmo de cuarteto ligero, una realidad, un punto clave en la historia Argentina. El ritmo alegre se contrapone con una letra realista "...de que te sirven las orgías, los festines, si todo cae, todo cae..." y un valsecito urbano: 'Uh, la soledad'; un polaroid preciso sobre esa soledad que nos acecha a todos y no discrimina "Y la soledad que aprieta en los trenes / o en auto importado aprieta los dientes..."
'Ritual Criollo' es también la cumbia relentada de 'Río Reconquista' con un texto de un realismo absoluto y la densidad rítmica y lírica de 'Plegaria'. Es el brillo desenchufado de la genial 'Siete vidas' repleta de espontaneidad, de luz...y ya. Es la simpleza de 'Las nenas', canción circular de poética arrabalera y aniñada, tan sencilla que emociona escuchar cantar a Palo: "Que linda que son las nenas, / nena de vestido blanco / que linda que son las nenas / y sus ojos pardos. / Jugando en las azoteas / nena de vestido blanco / jugando en las azoteas / lejos del llanto...".
'Ritual Criollo' tiene en 'Carnavalonga' su raiz Visitante -que sobrevuela todo el disco-; en 'El grito del chimango' aparece el violín y la voz de Peteco Carabajal en una canción que muestra la habilidad y el eclecticismo de Pandolfo esta vez con un ritmo litoraleño con letra pesada "...la religión es división. / No la idea de unidad / la idea de totalidad / que nos lleve a la redención..." y que pinta luego la personalidad del disco: "...prefiero el chuco primitivo, / prefiero el grito del chimango / el guerrero que yo invente / y que me hable bien de frente...". 'Turbias golondrinas' es sin duda una de las mejores canciones compuestas por Palo. Un tango hecho canción, PURA POESÍA. Esta versión es exquisita; guitarra criolla y Palo a dúo con Lidia Borda. De lo mejor de 'Ritual Criollo', placer pecaminoso de sólo 1'44''. 'Blanca Lucía' es puro y lento erotismo en cualquier madrugada de luz azul (artificial). En 'Afrodita' aparece de nuevo lo primal, el rock de base contundente, pasional, sexual. 'Chicas alegría' cierra el disco. Tema familiar, coros familiares, luminoso y de alegría desbordante. Uno puede imaginar a Palo cantando, en la intimidad, esta canción a sus hijas Cierre intimista.

'Ritual Criollo' es un disco vital, bien tocado, con los arreglos justos y necesarios y sonidos naturales para canciones que ensanchan el alma, le dan aire. Es un disco para escuchar con una sonrisa entre los labios hecho por un trovador, un poeta bien nuestro que ejerce su oficio de cantor.

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A veces a él también le pasan cosas prodigiosas

miércoles 6 de agosto de 2008

El escritor hizo una cura de sueño; durmió 2 días con sus 2 noches. Cuando despertó ella ya no estaba, ni viva ni muerta; ¿existía?, ¿existió?. Por el nivel de soledad que experimentaba todo pudo haber sido un sueño. Pudo ser la cocaína, la abstinencia a la cocaína que hace que todo parezca suceder muchas veces en una realidad paralela que nunca termina de completarse, que siempre está naciendo.
El escritor se lava la cara, busca un cuaderno, una lapicera y sale a la calle. "La calle siempre está afuera pase lo que pase", piensa. Pero hoy está nublado, todo parece en blanco y negro y tiene la sensación de que algo debería estar por llegar, no sabe muy bien que pero se siente incompleto, su mirada nunca acaba de cerrarse en las cosas...falta algo. "El tiempo es una droga. La abstinencia es como la espera" escribe no tan seguro de su suerte un mediodía en un McDonald's frente a la plaza Colón. Sigue escribiendo: "Lo que tiene que llegar nunca llega, el frío invade a todos como una peste. Pero puedo escribir unas líneas para ese que está ahí y cree narrar mi vida, o para vos que lees lo que él escribe que no es otra cosa que mi propia historia. Lo que quiero escribir y decir es que algún día voy a encontrarlos y los trataré como al payaso de mis sueños, como a mi peor pesadilla...".
No me asusta. Espero que a vos tampoco amigo lector. El escritor nunca podrá encontrarnos, creo.
Pero algo está ocurriendo justo ahora, algo que lo hace sentirse más vivo. Ella entra y se sienta en su mesa. Rápidamente el escritor deja de escribir, cierra el cuaderno y la mira, la examina en silencio. Pasan unos minutos en que ninguno habla hasta que ella rompe el hielo: "¿Te parece vernos de nuevo esta noche?". "¿Por que no?" dice él. Ella puede ser la amante del payaso de sus sueños, o quizá el mismo payaso, quien sabe.
Pero su mirada por ahora lo calma, lo domina, lo completa y lo hace feliz por un pequeño momento que es todo lo que él tiene, que es todo lo que tenemos.
Después recuerda lo que acababa de escribir y vuelve a pensar en payasos, en encontrarme y en encontrarte también a vos que lees lo que escribo sobre él.
Toman un café, comienza la tarde.
No tengas miedo.

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Magnolia: la escena

sábado 2 de agosto de 2008

'Magnolia' de Paul Thomas Anderson es una de esas películas difíciles, que dan ganas de verla muchas veces para no perderse nada pero sobre todo por esos pasajes de innumerable poesía que en ocasiones transmiten las imágenes. Aunque es cierto: 'Magnolia' camina por la fina línea que divide a una gran película de una película "común". Todo depende de nuestro estado -existencial, sentimental, físico, mental, etc.- al verla.
Hay una escena que es quizá LA ESCENA de
'Magnolia'. De esas partes inesperadas que impactan y conmueven: una lluvia de ranas que, estoy casi seguro, no estaba en los planes de ninguno de los espectadores. Locura, inspiración, poesía y referencias bíblicas.
Para disfrutar: la lluvia de ranas de
'Magnolia' -subí el volumen-
"Si te niegas a dejarlos ir, plagaré todo tu territorio con ranas" -
Éxodo 8:2-

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