Juan José Saer - El limonero real
sábado 15 de noviembre de 2008
Antes que nada, lo que me impresiona de cada libro de Juan José Saer es el enorme mundo interior (¿el más grande de todos?) que tuvo este escritor santafesino para escribir semejantes obras. Por eso cada vez que leo a Saer tengo una foto de él cerca para intentar entender aunque sea un poco todo lo que sucedía en esa cabeza. Después me doy cuenta que es imposible entender eso.
'El Limonero Real' fue editado en 1974 y, según cuenta la leyenda, Saer tardó 9 años en escribir un libro que narra una historia en espiral sobre los sucesos del último día del año en la vida de algunos isleños.
"Amanece y ya está con los ojos abiertos."
Narración perfecta, obstinada hasta en el más mínimo detalle por nimio que parezca; un buen intento de escrutarlo todo, de ver, sentir y contar cada uno de los mínimos instantes que nos hacen ser. 'El Limonero Real' es una situación en zoom sobre un día en la vida de algunas personas. Narra de manera cíclica, una y otra vez, la historia de Wenceslao y su entorno -la mujer, el hijo muerto, la vida cotidiana en las islas del Paraná- un 31 de diciembre. Cada momento es exprimido al máximo y de ellos (de una mesa entre amigos en un bar, de la forma de comer de cada comensal, del hecho de nadar, de prender fuego o matar un cordero) Saer logra extraer magistralmente esos momentos de belleza que tienen cada uno de nuestros movimientos, la esencia de nuestra existencia. En esos movimientos está la verdadera belleza del relato y de la vida misma.
"Amanece y ya está con los ojos abiertos."
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5 COMENTARIO/S:
Muy buen post!...Saer tiene la inmensa idea conceptual que nuestra existencia es circular. Y es verdad.
Todo lo que somos muere y nace en cada instante...
...en cada suspiro.
Un saludo para vos Diego
En mi caso, la falta de lectura de Saer, es un tema de diván, obviamente con un gabinete completo de analistas, así se hacen un picnic suculento. Para cada navidad, desde hace más de 10 años, fui comprando las obras de Saer, y se las regalaba al padre de mis hijas. Así llegué inclusive a su última obra. Las miraba en la biblioteca y no podía leerlas. Obviamente, eso libros quedaron en sus manos y hoy ocupan otro espacio. En varias ocasiones empecé Las nubes, hasta creo saber de memoria las 5 o 6 primeras hojas, pero allí me detenía.
En fin... es una asignatura pendiente que al leerte la recuerdo. Te agradezco tu post, ya que es un magnífico relato de una obra a la que deberé afrontar como cuando aprendí a andar en bicicleta. Sólo es cuestión de equilibrio y mirar hacia adelante.
Una obra mayúscula. ¿Qué puedo agregar?
Saludos cordiales.
Tal cual Cleopatra.
Pini: a mi me pasa con algunos autores, son deudas pendientes y creo, es una cuestión de aprendizaje personal. Es probable que cada libro que leas te acerque un poco más a Saer hasta que caigas rendida a sus pies. Me pasó algo similar con Borges por ejemplo. No podía leerlo en mi adolescencia hasta que un día lo devoré por completo.
Envidio a ese hombre que te llevó todos esos libros, ¡con lo que me cuesta comprarlos!.
Gracias Humanoide. Igualmente.
Saludos.
ja. Me encantó tu expresión inocente de envidia. Mi debilidad es regalar libros, porque no me gusta prestar los mios. Ya llegaré a Saer, sin duda. Ahora tengo tantos iniciados, que sólo me faltaría agregar otra vez Las nubes y colapso. Esta noche me toca seguir con Baricco, mañana veré qué letras traigo a la cama a contarme una historia hasta dejarme rendida, sobre todo porque mañana tendré mi primer par de anteojos, y eso significará pasar de la distancia a la cercanía, de la oscuridad a la luz. Mirá con qué cosa simple llego a la felicidad.
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