La primera vez con Abelardo Castillo

sábado 6 de septiembre de 2008

Anoche por primera vez -nunca es demasiado tarde- leí un cuento de Abelardo Castillo. Algunos me habían hablado bien de él, pude rescatar datos de su obra y su vida en Internet y decidí, hace unas semanas atrás y después de examinar algunas entrevistas, comprarme su libro Cuentos Completos editado por Alfaguara.
En realidad, lo que verdaderamente me llevó a tomar esa decisión final de internarme en un nuevo autor, una nueva obra, un mundo nuevo (los verdaderos mundos reales) fue una opinión de Julio Cortázar que también aparece en la contratapa de la edición que tengo. Cortazar dijo: "Castillo escribe cuentos, es decir sistemas cerrados, y no meros relatos en los que habitualmente no se pasa del recorte arbitrario de una situación sin esa tensión que le da al cuento su valor de trampolín psíquico." Entonces: sistemas cerrados, tensión, trampolín psíquico. No es difícil decidirse por Abelardo Castillo después de esas palabras.
Parece que su obra tiene algunas otras palabras claves: mundos reales, actualización, Borges, Arlt, Quiroga y el mismo Cortázar. Castillo cree, al igual que Vallery y según cita en el prólogo de los Cuentos Completos Marta Morello-Frosch, que "una obra es una empresa de reforma de uno mismo"; por eso sostiene que hay que mantenerla latente, viva, en cambio constante. Abelardo Castillo es de aquéllos que consideran que nunca un texto se encuentra totalmente concluido, de manera que lo habitual en él ha sido, y sigue siendo, la corrección permanente.
Y anoche fue mi primera vez con Abelardo Castillo y es seguro que no será la última. Leí el primer cuento de 'Las otras puertas', su primer libro. El cuento se titula 'La madre de Ernesto'. Quedé maravillado por varias cosas: como cuenta y construye la narración -ahí terminé de entender el párrafo citado anteriormente por Cortázar-, y la forma en que lleva la tensión de la historia, porque si bien el final es extraordinario el recorrido del cuento lo iguala en grandeza. Y sí, está ese final... 
Di vuelta la última página de 'La madre de Ernesto', quedaban pocas líneas y pensé "¿Habrá algún sacudón en el final?".  Como sucede con los grandes escritores, siempre te sorprenden con pequeños terremotos emocionales. Lo inesperado o lo que uno espera pero contado como debe ser termina apareciendo. 
El libro comenzó a sacudirse en mis manos.

6 COMENTARIO/S:

Cesar dijo...

Muy bueno tu comentario, Diego. Dan ganas de ponerse a leer algo de Castillo ya mismo.

El_Indignado dijo...

Muy bueno che....

Te dejo aca mi blog...
ya que necesito gente que se sume, para armar algo interesante ;)

http://verdaderacrudarealidad.blogspot.com

Gracias...

Tema de la semana: sobre el ataque a los trenes, una investigacion a fondo sobre TBA.

Anónimo dijo...

Abelardo Castillo es largamente el mejor escritor argentino vivo, además (opinión personal) escribe atravesado por los otros grandes (Borges, Marechal (mencionado elipticamente en "el que tiene sed"), Arlt, Cortazar); "la fornicación es un pájaro lugubre está entre los cuentos más poéticos que he leído en mi vida.
Aguante AC abrazos

dIEGO P. dijo...

Gracias César.
Coincido anónimo.
Saludos.

Juan Pablo dijo...

"Ni modo", como dice un amigo mexicano que, como yo y como quien se haya asomado a una de sus páginas, ama a Abelardo (yo, desde la adolescencia). Él, Tomás Eloy Martínez y Andrés Rivera, los más grandes escritores argentinos vivos. Resido en Pennsylvania, adonde me vine de la Argentina en 2005 para hacer mi doctorado en Literatura Latinoamericana, y justo hoy que veo por primera vez este blog recibí a la mañana la enésima :) edición de los "Cuentos completos", la de este año, que incluye "El espejo que tiembla". Y no olvidemos a su formidable mujer, otra genia, Sylvia Iparraguirre. ¡Quién pudiera conformar una pareja así! Yo, al menos, no pierdo las esperanzas, y de paso, arbitrariamente porque to-do Abelardo es genial, recomiendo el hiperclásico "Los ritos" y esa maravilla (que tanto evoca a Rulfo) llamada "Triste le Ville". jpn147@psu.edu

dIEGO P. dijo...

Hola Juan Pablo. ¿que más agregar?. Leer a Castillo es un placer que en mi caso, llegó tarde, pero llegó y eso importa supongo. Lo contemplé, lo procesé, me lo devoré y lo sigo degustando.
Leer a Rivera (a quien también citas) es un placer casi pecaminoso. Desde el primer libro que me prestó un amigo 'La Revolución es un sueño eterno' no paré de leer cada año alguna de sus obras. Sueño con encontrarlo algún día en alguna callecita de Córdoba.
Gracias por las recomendaciones.
Gracias por pasar por aquí.
Que estés bien.

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