David Foster Wallace (21/02/1962 - 12/09/2008)

martes 16 de septiembre de 2008

Ayer me enteré de la noticia vía una suscripción rss de la revista Esquire. Me puso triste.
Hace unos meses y después de haber leído algo de él estaba por comprarme uno de sus libros y el destino + el azar + caprichos editoriales + supuestos propios + decisiones equivocadas (hoy) + vendedores horrorosos hizo que terminara comprando otro -quizá mejor, pero otro al fin-. No estoy arrepentido aunque debería haber leído algo de Foster Wallace antes de que muriera / se matara / cometiera suicidio. Leer a un autor contemporáneo mientras vive es bueno porque uno sabe y entiende a medida que lee que el tipo está a unos cuantos miles de miles de kilómetros respirando, latiendo, pensando, creando. Eso le da a la obra un pulso vital muy atractivo, abre otros horizontes de esperanza. Entiendo ahora que forzosamente deberé privarme de ese placer, pero el placer de leerlo seguirá estando.
Anoche cuando no me podía dormir por un insomnio terco y persistente, decidí un par de cosas. La primera es que hoy buscaría la segura contratapa de Fresán en Página 12 escribiendo sobre Foster Wallace; no podía fallar. Quería compartir mi tristeza con alguien y Fresán estaba ahí. Lo sé conocedor, lector y admirador del autor de La broma infinita, así que su contratapa -escribo esto después de haberla leído- no podía ser más que gloriosa -y no es una necrológica-. Lo otro que decidí hacer, hoy mismo de ser posible, es al salir del trabajo pasar por la librería, evitar al mismo vendedor de best-sellers de siempre e ir directo a donde están sus libros -los libros de Foster Wallace-. Libros como lápidas, libros como el mejor homenaje hecho y para hacer, pero libros también como horizonte. Tomaré un par de ellos -uno de los cuales pensaba comprar tiempo atrás- y hoy sí comprarlos para leerlo, para resucitarlo y para que sepa que desde un ignoto rincón del mundo alguien, una noche cualquiera de septiembre, estará abriendo sus libros cuales puertas hacia su obra.
Porque su muerte no es verdad, no, es parte de una broma infinita, una ficción más.
Fresán dice: "Bienvenidos sean aquellos que recién llegan a esta broma. Y a no pensar –a intentar no pensar– en su triste remate..."
Gracias, así será, así debe ser. Desterrar las muertes y convertirla en papel, en literatura.
David Foster Wallace dijo: “Yo tuve un profesor que me caía muy bien y que aseguraba que la tarea de la buena escritura era la de darles calma a los perturbados y perturbar a los que están calmados".
AMEN

2 COMENTARIO/S:

Anónimo dijo...

Una de las pérdidas más tristes de este año, un homenaje conmovedor, gracias

dIEGO P. dijo...

Gracias.
Sí, es una gran pérdida para la literatura.

ÚLTIMOS COMENTARIOS

LO ÚLTIMO PUBLICADO

VISITAS

  © Blogger templates Newspaper by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP