Yo maté a Elliott Smith
sábado 21 de junio de 2008
Era de mañana. Algo del tibio sol de la ciudad de Los Angeles se colaba por las rendijas de las ventanas; de todas las ventanas en todos los lugares -es imposible escaparle-. El sueño había sido cuanto menos revelador: un cuchillo, un poco de sangre y buena voluntad. Después gritos, desconcierto y alguna canción -creí escuchar de fondo 'Stupidity Tries', quizá por esa línea reveladora que dice: "The enemy is within, don't confuse me with him..." (El enemigo está dentro, no me confudas con él...)-.Y el enemigo siempre estuvo dentro. Pero en el sueño había más; había un ardor inquebrantable de llegar hasta tu casa, de verte/mirarte/hablarte y de encontrar a Jennifer. Debía contarles -según el mandato imperativo del sueño- que algunos discos tuyos Elliott, algunos putos discos tuyos me mataron antes; contarles que hasta hace poco (¿horas?) sólo era un fantasma viviendo de canción en canción, muriendo en los silencios intermedios para volver a nacer a los pocos segundos.
Con el tiempo quizá pueda entender mejor ese sueño.Una cosa más: era yo el que te seguía en los últimos meses, no estabas tan paranoico. Me mudé y renté una habitación en un Motel barato cerca de tu casa, de esos que tiene piscina y en donde siempre alguien termina muriendo o matando. Por esos días te seguía mientras vos estabas creando, -creo que te gustaba crear debajo de esa inmensa luna que tiene Los Angeles en las noches despejadas-.
Pero vuelvo a aquel sueño tan fuerte. En el final del mismo me veía dentro de tu casa, mirándote a los ojos, sin nada que explicar. La imagen siguiente - de algunas manos agitadas- estaba acompañada con la sensación de un enorme agradecimiento y alivio mientras salía corriendo de tu casa sin mirar atrás. Llegué al Motel, cerré todas las ventanas, trabé la puerta y encendí la TV.
Era la mañana del 21 de octubre de 2003 cuando desperté.
Pero vuelvo a aquel sueño tan fuerte. En el final del mismo me veía dentro de tu casa, mirándote a los ojos, sin nada que explicar. La imagen siguiente - de algunas manos agitadas- estaba acompañada con la sensación de un enorme agradecimiento y alivio mientras salía corriendo de tu casa sin mirar atrás. Llegué al Motel, cerré todas las ventanas, trabé la puerta y encendí la TV.
Era la mañana del 21 de octubre de 2003 cuando desperté.
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1 COMENTARIO/S:
Muy bueno.
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