martes 4 de marzo de 2008

Coros sedentarios: Una Sombra

Un hotel de mañana en verano
en silencio
una sombra suicida
con piel enferma
desteñida
¿no habrá ninguna igual?
no, no habrá ninguna
ninguna nube
ninguna estaca
ni estos daños dañinos
sólo una sombra
solitaria
grasienta
que fuma cual vampiro
y despinta una vereda
en una calle aún de tierra
justo en el medio de las Sierras de Córdoba

Ya es mediodía
el cielo se llenó de nubes
y aquella sombra
que planeaba un crimen
o una fuga o alguna orgía
ahora está recostada
periférica putrefacta
en una cama deshecha esperando la noche
sin siesta ni tarde ni crepúsculo
habitación 302
final del pasillo a la derecha
ya no tiene mundo ni ilusión ni después
boca arriba y en silencio mortal
mirada fija labios secos respiración inquieta
justo en el medio
-casi al final del pasillo a la derecha-
de las Sierras de Córdoba.