El hombre del salto
martes 26 de febrero de 2008
No leí nada de Don DeLillo aún, pero nunca es tarde e intuyo que cada día estoy más cerca. Muchas veces pude sí hojear alguno de sus libros en las librerías; siempre me parecieron historias impactantes, cargadas de paranoia aunque también reconozco haber dudado por sus grandilocuencias -tontos prejuicios que intento dejar atrás-. Sí leí varias entrevistas que le han hecho y he guardado algunas. Hay cosas interesantes allí.
Su nuevo libro "El hombre del salto" parece un golpe directo al corazón. The Guardian, The Independent y varios más lo califican como una "obra maestra". Leer el anticipo atrapa, da ganas de salir corriendo a la librería, comprar el libro y devorarlo.La idea de DeLillo fue concebir una historia sobre aquel hombre cayendo cabeza abajo, bien vestido -¿cuánta intimidad hay allí muriendo en una caída libre con final anunciado?- que saltó de una de las Torres del World Trade Center buscando ¿salvarse?, ¿redimirse?, seguramente morir con un poco de dignidad, con Manhattan de fondo. Quizá aquel hombre creía que todo era un sueño o que bien podría sucederle algún milagro contrarrestando tanto terror. Pero no hay sueños tan terribles y su pequeño gran milagro nunca sucedió, se sabe.
En momentos extremos como los de aquel 11 de septiembre no se puede pensar en literatura, aunque es probable que algunos amantes de Don DeLillo hayan considerado este libro desde el mismo instante en que las torres fueron impactadas por los 2 aviones -"Desde el momento en que el primer avión chocó contra el World Trade Center, una cosa era inevitable: Don DeLillo escribiría una novela sobre eso", afirmó The Washington Post-. Para los que no leímos aún nada de él puede ser una buena chance de redimirnos y ver si este escritor ermitaño y para muchos genial logra conmovernos. Para todos el libro está en los anaqueles de las librerías. Es cuestión de decidirse a dar el salto.
Ya no era una calle sino un mundo, un tiempo y un espacio de ceniza cayendo y casi de noche. Caminaba hacia el norte por los escombros y el barro y pasaban junto a él personas que corrían tapándose la cara con una toalla o cubriéndose la cabeza con una chaqueta. Iban con pañuelos apretados contra la boca. Llevaban los zapatos en la mano, una mujer con un zapato en cada mano pasó corriendo junto a él. Iban corriendo y se caían, algunos de ellos, confusos y desmañados, con los cascotes derrumbándoseles en torno, y había gente que buscaba cobijo debajo de los coches.
Continuar leyendo el adelanto de 'El hombre del salto'; Don DeLillo, (Seix Barral)
Contexto para el post: adn cultura
.jpg)























0 COMENTARIO/S:
Publicar un comentario en la entrada