La belleza que duele
martes 7 de noviembre de 2006
La derrota fue absoluta, inmensa como una vida larga. Perdimos, si, y fue hermoso porque pensábamos que en el final, en alguno de los tantos posibles finales, ganaríamos. Que ingenuos, que tristes, que egoístas...
No te equivoques, vos no estás pensando, estás deseando.
Igual nosotros perdimos...al final perdimos también. ¿Acaso parecemos tristes?
Cuando las estrellas parecen reflectores que se apagan,
cuando la derrota está en su punto más alto, inmaculada.
En el momento que la cicatriz arde en la oscuridad de una habitación
o en esas palabras sepultadas por la almohada que ahoga.
No todo es ganar, deberías saberlo. Más si observas lo que nos pasó, como terminamos todos cansados, añorando los pensamientos que escapan de las blusas azules arrancadas del tiempo. ¿Pensás que tenemos el revolver del mundo apuntando nuestras cabezas?. No. A lo lejos se escuchan los gritos de victoria y el año se va acabando en un largo suspiro de aburrimiento.cuando la derrota está en su punto más alto, inmaculada.
En el momento que la cicatriz arde en la oscuridad de una habitación
o en esas palabras sepultadas por la almohada que ahoga.
No te equivoques, vos no estás pensando, estás deseando.
Cuando la lluvia empapa las baldosas de tu barrio y moja tu lindo jardín,
o el movimiento que te lleva hacia otro cuerpo que espera frágil la madrugada.
Cuando tenés la sensación de que el vacío ocupa todo lo que parecía lleno
o el arrancarte la alegría sin un beso, sin una mirada, con insomnio y sin acordes.
Es cierto, a estos días de tantas victorias les falta una buena canción, un buen sacudón de los derrotados: "Los perdedores no existen ya, no hay lugar para ellos", decís. Y queda este molesto principio de siglo que pasa frente a una pantalla, sin sensaciones de derrotas, con los falsos aires de triunfos que nunca existieron en esos gritos victoriosos.Cuando tenés la sensación de que el vacío ocupa todo lo que parecía lleno
o el arrancarte la alegría sin un beso, sin una mirada, con insomnio y sin acordes.
Igual nosotros perdimos...al final perdimos también. ¿Acaso parecemos tristes?
Cuando el cuerpo queda ya sin respuestas esperando...escuchando,
cuando la angustia se agranda al cerrar los ojos hasta exceder el cuerpo.
Cuando vos también entendés que ella puede no ir hacia todas tus direcciones
o cuando escribir es solo un desalineado ejercicio de perdición que sana.
Es tiempo de comprender que la belleza se construyera con cicatrices, que explota como volutas de humo; que la belleza está hecha de sueños fragmentados que se escriben en el otro margen de la hoja y de la noche.
Y que la belleza duele.
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4 COMENTARIO/S:
Siempre nos queda la música para alegrarnos y en tu caso, el don de escribir tan lindo.
maravilloso...
Hermoso, sublime, que más puedo escribirte. Leerte es un placer, eres tan intimista, conmueves a chorros. Saludos desde Chile
Muy bueno! estoy de acuerdo.Poesía para mi alma!
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