Migue García - Quieto o disparo

viernes 21 de abril de 2006

POR dIEGO
Para mi es difícil escuchar un disco cuando se tiene tanta data del artista, porque prefiero ser ingenuo y solo evaluar la obra, sin evitar del todo el contexto, pero también sin profundizarlo en demasía. Pero un primer corte como “Historias de terror” puede con todo. La data que yo tenía del disco solista de Migue en realidad no era tanta, pero era data pesada: hijo de Charly García, a quien admiro, quiero y disfruto; una fuerte participación de Lucas Martí en composición y como productor artístico, el mismo Lucas Martí quien con “Simplemente” y “Primer y último acto de noción” edito los dos mejores discos del rock nacional en mucho tiempo, quizá desde su A. Tirador Láser, banda a la que Migue perteneció. Lo cierto es que si no es fácil escuchar un disco con tanta data dando vueltas, tampoco debe ser fácil hacerlo. Pero Migue García lo hizo, y vaya si lo hizo, porque su disco es una perlita en medio de tanta industria discográfica manipulada y obsoleta; un disco hermoso, lleno de canciones inquietantes y bien interpretadas, canciones que transmiten personalidad, y eso está claro en “Quieto o disparo”.
“Quieto o disparo” tema por tema:

“Historias de terror” asusta porque abre el disco y es una canción arrolladora, de una belleza intensa. Arreglos sutiles de guitarras, una batería siempre a punto de estallar, y la voz de Migue que emociona de tan clara, inquieta y nasal. Un solo de teclados nos hace pensar en la calma y luego entendemos que esa canción siempre estuvo ahí, acompañándonos por la vida para aparecer recién ahora, como quién atrapa una prístina gota de lluvia en medio de la tormenta.
“Misión” es una canción de fogón, pero de un fogón hecho en plena ciudad, canción de fogón de este siglo. Parece que el estribillo nunca termina de llegar, y hay algunas líneas que emocionan: “Hoy te pido que me saques a pasear / que sepas que pienso y que puedas hablar / Lo entiende en el momento en que me voy a acostar / mañana lo dirás”. La primera vez que escuché el disco, un sábado por la tarde, cuando me encontré en el medio de esta canción me sentí completamente superado por tanta canción saliendo en cada acorde, en cada segundo de la voz, en cada línea de la letra, en cada cambio melódico. También me dije: Lucas está ahí, y estaba.
“Obvios no” ¿Qué nos queda al final del día?: una canción. Y esa guitarra que rasga la base de la canción permaneció en mi inconsciente y apareció una noche de la nada, en pleno silencio. Y me encontré preguntándome de donde venía, hasta que llegué a esta canción, que pasó la prueba de la conciencia y se alojó en algún lugar, donde se alojan algunos recuerdos sin que sepamos por que.
“Seguro” es guiada por una buena guitarra que hace las bases de huellas en el camino. Me gusta esa fidelidad a “esos ojos”, que después de todo es lo que puede sacarnos de las más duras crisis, un par de ojos brillando en el medio de la noche, esperándonos.
“Quieto o disparo” da título al disco porque es quizá la canción que más se acerca al “pop”. La letra es brillante: “...todos los milagros que nunca se me han dado, siguen girando alrededor” y debería citarla toda. Y un solo la parte en la mitad, y la guitarra parece ir camino a la distorsión, pero se queda metida en la canción, y parece salirse fuera pero nunca tanto. Y finalmente no es tan “pop”.
“Antes de hacerte” tiene la voz de Migue al límite, un bajo pesado y un punteo que sigue la letra y acompaña la respiración. Y de la nada surge una canción, y a veces parece transformarse en susurros que duelen, que nos buscan para calmarse. Y habla de amor, de salvación, y el final me recordó a “Cementerio Club” de Pescado, por lo intenso, por la emoción contenida.
“Recordatorio” es puro rock. La letra parece dirigida al gran García. Y es como una delimitación de territorio, una declaración de principios, una tierna carta en clave rock. Rock por el ritmo, por la base, por el punteo, por la letra...y porque Migue parece recriminar la exigencia de tocar rock & roll haciendo rock & roll.
“Discusión” es un puente. Siempre necesitamos de puentes en la vida, y estos quizá sean más importantes que los destinos. Y “Discusión” parece hecha como intro (valiosa, inspirada) de “Penumbra”, de L. A. Spinetta. Y ahí está, creando clima, uniendo generaciones y caminos.

“Penumbra”. O como dar con el ADN de la canción. Emociona tanto la versión del Gran Luis Alberto (otro genio de la altura de Charly, que navegan mares lejanos de vanguardia) como ésta, sobre todo cuando canta: “...mientras tu vienes hacia mi yo ya no entiendo si es así vivir y tengo frío en la penumbra...”. Y vuelvo a escuchar Fuego Gris.
Todo el disco está a la altura de éste último tema, eso es lo más importante y destacable.

Y Migue García editó su primer disco. Sin tanta mass media, sin tanto flash, pero rodeándose de los que quiere, sacando a relucir su alma, atravesando la ruta del rock nacional e intentado darle otra vuelta de tuerca, otro capítulo. Gran disco, gran comienzo, solo podemos esperar un cielo claro y muchas más grandes canciones.

5 COMENTARIO/S:

Paulaa dijo...

Migue Garcia es un Idoloo!

Lo amo.. =)

"QIETOOO O DISPAROO"

Lo amoo. (LL)

Pa . au

mel dijo...

Está buenísimo el disco!!
estoy ansiosa por que sea viernes!!!
saludos

Anónimo dijo...

Migué García...la unica cancion que escuché de el es quieto o disparo que la conocí atravez de su videoclip.Tiene un estilo muy raro, parecido a su padre(un idolo por cierto!)
pero me gusta!

muy buena la pag! los felicito

éxitos

Victoria

flor dijo...

buenas
lei por ahi q te gusta migue garcia...

te invito a que te unas y te sumes con quien quieras a

http://quieto.foro.st

el nuevo foro dedicado a migue!
:D
te espero!

Migue dijo...

Gracias
Estoy a su disposicion para alguna nota.
Gracias
Migue.

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