EL EXTRAÑO Y BELLO MUNDO DE LUCAS MARTÍ
martes 4 de octubre de 2005
Las cosas fáciles en la vida muchas veces son las más difíciles de lograr. Lucas Martí consiguió simplificar en una ecuación interior varios sentimientos y melodías y se animó a saltar al vacío sin red. Se encontró en su propio mundo, flotando entre armonías y granaderos bordados con agujas clavadas en el corazón y unas letras agitándose entre las tormentas de estos días. El mote de GENIO le sienta perfecto. Por eso este comentario de SIMPLEMENTE y PRIMER Y ÚLTIMO ACTO DE NOCIÓN, los dos discos más disfrutables y apasionantes de los últimos tiempos.¿Qué esperas para comprarlos y subir el volumen?
Simplemente - Primer y último acto de noción
Por dIEGO
Es difícil escribir sobre discos que parecen no tener fin, discos complejos que alcanzan, luego de varias escuchas, una simplicidad abrumadora. Melodías armónicamente “raras” para el común de los mortales, melodías que se van mostrando lentamente, que intentan educar el oído para luego sí, poder desplegarse cómodamente en el inconsciente colectivo y comenzar a tomar formas tan agradables como desconcertantes, sensiblemente dolorosas pero con una pátina de felicidad al final del túnel sonoro. Las letras están ahí y ayudan a amplificar esas sensaciones, obvio.
Es difícil escribir sobre discos que parecen no tener fin, discos complejos que alcanzan, luego de varias escuchas, una simplicidad abrumadora. Melodías armónicamente “raras” para el común de los mortales, melodías que se van mostrando lentamente, que intentan educar el oído para luego sí, poder desplegarse cómodamente en el inconsciente colectivo y comenzar a tomar formas tan agradables como desconcertantes, sensiblemente dolorosas pero con una pátina de felicidad al final del túnel sonoro. Las letras están ahí y ayudan a amplificar esas sensaciones, obvio.
SIMPLEMENTE comienza con una base de teclados y mucho Dolor + miedo “...que extraño, extraño el dolor, extraño aquel sufrimiento...” y es el punto de partida de un disco que tiene mucho de García, mucho de Spinetta, mucho de Bowie, pero sobre todo es un disco con un sonido y una personalidad propia. Así pasan Block de un blanco fiel (con una intro muy Depeche Mode), Prohibido levanta el tempo. Un siniestro es quizá una de las mejores canciones escritas en los últimos tiempos, con melodía que uno no puede dejar de cantar “Quien induce el rumbo de tus cosas, que es tan fuerte / Y siento miedo, así como los tuyos tan elementales y frecuentes...”. Impecable. Regalo tiene una guitarra que marca el comienzo de un laberinto sonoro en donde cada palabra encaja perfectamente con la melodía. Para Más sorpresas es válido hacer una prueba: intentar escucharlo sin esbozar una sonrisa. Hagan la prueba, a mi me resultó imposible. Tu Instrucción cierra el disco (que nunca termina y tiene varias y buenas canciones más) de golpe y nos deja con ganas de más. Para eso sigue:
PRIMER Y ULTIMO ACTO DE NOCION. Disco con muchas guitarras acústicas y con varios y sutiles arreglos electrónicos. Comienza con la simpleza de Simple y rayos de electricidad colándose por los agujeros de la canción, penetrando por los espacios que quedan entre las voces. La orden nos muestra a un Lucas aún más sensible, al límite del expresionismo: “...sueña con volar, cree levitar prueba con correr y muy alto saltar, estoy sintiendo cuanto puedo” . Un baño de guitarras abren el gran Acto, con una voz apurada por llegar al otro verso y una caída en picada cuando se escucha “...rápido un saludito acá, no se no se me ocurre este encuentro con vos me aturde” y las luces de toda la ciudad deberían apagarse en ese preciso momento de la noche. Sutil sigue la misma línea acústica y termina casi como un mantra. Luego el primer corte Lejano, una canción de fogón, con una intro de guitarra y voz para luego darle paso al resto y el cierre con una trompeta que pareciera ser ejecutada en una madrugada húmeda y excesiva. Lejano se encarga de dejar bien en claro que al final de todo las buenas canciones siempre ganan y van al cielo. Lo que sigue es tan bueno como todo lo que pasó. Me dicen, Por el fin, Tu; canciones con muy poca ropa, casi desnudas, que dejan apreciar toda la belleza. En Tu, se anima a cerrar con un contrapunto de acordes en plan de distorsión que hacen temblar las paredes. En Victoria pareciera que vuelven a dar la luz en el planeta tierra y aparecen un montón de FX para lentamente ir tomando la carretera del final que nos lleva a dejar la vista fija en un punto pensando en nada, solo sintiendo. Y así todo el talento de Lucas Martí queda reflejado en dos discos atemporales, con Yul Acri aportando una cantidad de sonidos y delicadezas y una ayuda en la producción final que le sientan justo.
Discos indispensables para seguir el pulso de los días, para volver a reir cada vez que una de sus melodías aparece sin pedir permiso por nuestra cabeza. ¿Algo más se necesita para clasificarlos como clásicos?
Para más información: http://www.lucasmarti.com.ar/
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